Cada alumno debía hacer una bola de papel con su nombre en el interior; tras lo cual, iniciaron una guerra de bolas de 2 min. Transcurrido ese tiempo cada uno debía localizar su bola, y sentarse, cronometrando el tiempo que tardaban en encontrar la bola de su propiedad.
A continuación, y sin saber todavía lo que iban a hacer, cada uno eligió una pareja, e iniciaron otra segunda guerra de bolas. Esta vez cada alumno debía buscar el proyectil de su pareja. En esta segunda experiencia, y sin decirles nada, los alumnos comenzaron a ayudarse y cooperar, mientras que en la primera experiencia, cada cuál fue a su bola. Como consecuencia de ello, el tiempo que tardaron en localizar sus proyectiles, en esta segunda experiencia, fue considerablemente menor (casi un 20% menos), aunque no tanto como en la experiencia de @JuanPabloDelmo.
El tiempo de clase se nos echó encima y no pudimos hacer nuevas pruebas (grupos ayudándose o entre todos buscar las bolas...) que seguramente ayudaran a bajar los tiempos.
Os dejo algún fragmento de vídeo de la experiencia
El tiempo de clase se nos echó encima y no pudimos hacer nuevas pruebas (grupos ayudándose o entre todos buscar las bolas...) que seguramente ayudaran a bajar los tiempos.
Os dejo algún fragmento de vídeo de la experiencia
Una clase diferente: guerra de bolas. Gr a @JuanPabloDelmo pic.twitter.com/laFjtqjiZi— Pedro Landín (@pelandintecno) 2 de junio de 2016
Demostrando la importancia del trabajo cooperativo. Gr a @JuanPabloDelmo x la idea pic.twitter.com/edUEoyGdWt— Pedro Landín (@pelandintecno) 2 de junio de 2016
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