
El hierro puro (hierro forjado) no es demasiado duro. Sin embargo, un instrumento o una armadura de hierro mejoraban al dejar que una cantidad suficiente de carbón vegetal formara una aleación con ese metal. Esta aleación (que nosotros llamamos acero) les confería a las armas una dureza superior a la del bronce (aleación usada hasta entonces). Con el paso del tiempo las técnicas de fundición del hierro fueron mejorándose. Sin embargo, hasta la aparición de los altos hornos (s XVIII) el hierro como metal se extraía del mineral de hierro en las ferrerías, ya sea en hornos bajos o en forjas catalanas.

En el siguiente vídeo, de la Ferrería de Mirandaola de Legazpi podéis ver como se trataba artesanalmente el hierro:
En el siguiente vídeo podéis ver los principios básicos del proceso.
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